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domingo, 7 de mayo de 2017

Entrevistas

Queridos lectores,

Hoy os traemos una entrada muy especial y diferente a lo que hemos estado publicando posteriormente en nuestro blog.
Hemos realizado varias entrevistas a varias personas que estudian o se dedican a la educación con el propósito de conocer diferentes posturas, enfoques y pensamientos sobre nuestro actual sistema educativo. 
Las entrevistadas son:
Nuria Mancilla Cantos. Escritora y estudiante de Grado de Educación Infantil.
Lorena Soto Rivera. Maestra de Educación Primaria.
Elizabeth García Cordero. Estudiante de Grado de Educación Infantil.

Y por último, agradecerle a nuestras entrevistadas su participación, su colaboración y  haber formado parte de nuestro proyecto de trabajo. Todo vuestro apoyo, vuestros conocimientos y experiencias que habéis compartido.

¡Muchas gracias! 

¡Esperamos que os guste las entrevistas!













domingo, 30 de abril de 2017

Los niños están hechos para vivir, no para ser competitivos

¿Estamos exigiendo demasiado a nuestros pequeños?



Padres que apuntan a sus hijos a una cantidad ingente de actividades escolares, horas dedicadas a los deberes que se tragan media tarde, la necesidad de hacer que los hijos destaquen en alguna de las aficiones a las que les empujamos… La infancia tiene sus propias crisis y complicaciones, pero parece que desde la vida adulta también se están depositando granitos de arena para hacer que ese modo de vida, tan despreocupado y aparentemente improductivo, llegue a su fin pronto.
El objetivo parece ser formar una generación de "niños de élite", competentes y equipados con un montón de habilidades y competencias que, se supone, les harán la vida más fácil.
Pero esta tendencia tiene consecuencias psicológicas muy negativas.

Poniendo en jaque a la infancia

Algunas personas, cuando atraviesan crisis existenciales, vuelven la mirada hacia el modo en el que los niños viven la vida. No es de extrañar; la creatividad, la espontaneidad con la que descubren las maneras más simples y honestas de actuar en cada momento, la mirada limpia de prejuicios... parecen ser una característica de la que gozamos durante los primeros años.
Lo que pasa con este espíritu infantil es, hasta cierto punto, un misterio. No se puede asegurar con firmeza y total seguridad qué es lo que hace que poco a poco se vaya apagando esa llama infantil que una vez hubo en nosotros. Sin embargo, en ciertos aspectos no es difícil imaginar posibles motivos que expliquen qué es lo que mata la infancia de las personas, o que esta abandono nuestro estilo de vida a marchas forzadas. No es un proceso biológico, sino aprendido y cultural: el espíritu competitivo y el estrés que genera.

Estamos creando niños con currículum

Está claro que la toma de responsabilidades y el hecho de empezar a muy largo plazo hace que el estilo de vida (y de comportamiento) de niños no pueda mantenerse inalterable durante el paso a la adultez. Sin embargo, recientemente está ocurriendo algo que antes no pasaba y que hace que los niños sean cada vez menos niños a una edad cada vez más temprana: el espíritu competitivo ha entrado en la vida de los pequeños.
Tiene su lógica, aunque es una lógica perversa. En una sociedad cada vez más individualista donde los problemas sociales son disfrazados de problemas individuales, se repite siempre el mismo tipo de mensajes: "búscate la vida", "sé el mejor" o, incluso, "si naciste pobre no es tu culpa, pero si moriste pobre sí lo es". Se da la paradoja de que, en un mundo en el que el lugar y familia en el que se nace son las variables que mejor predicen la salud y estatus económico que se va a tener en la adultez, toda la presión recae sobre las personas individuales. También sobre los más pequeños.
Y los individuos son forzados a competir. ¿Cómo se puede alcanzar la felicidad? Siendo competitivos, como si fuésemos empresas, para llegar a la mediana edad con cierto estatus socioeconómico. ¿Cuándo se debe empezar a competir? Cuanto antes.


El camino para crear niños con currículum, preparados para la ley de la selva que regirá su vida adulta, ya ha sido allanado. Y, si no se le pone freno, puede suponer la muerte de la posibilidad de disfrutar plenamente de la infancia.


Padres que se extralimitan

Los niños y niñas que terminan adaptándose al estilo de vida que les imponen sus padres están empezando a mostrar signos de estrés, e incluso se dan crisis de ansiedad. Las obligaciones relacionadas con los deberes y las actividades extraescolares introducen en la vida de los niños tensiones endémicas del mundo adulto que, además, en muchos casos son difícilmente justificables sin tirar de imaginación sobre lo que podría suceder en el futuro.
Es algo relativamente nuevo y no siempre es fácil de detectar, ya que algunos padres y tutores confunden el hecho de que los niños parezcan llegar a los exigentes objetivos que se les fija con un indicador de su estado de salud y bienestar. Así, escolares de entre 5 y 12 años pueden estar rindiendo razonablemente bien en tareas como de aprender a tocar un instrumento o dominar una segunda lengua, pero a largo plazo sufrirán estrés si la presión es demasiado alta.
Los síntomas de este estrés, al no ser siempre muy evidentes y no parecer graves, pueden confundirse como una parte normal del proceso de formar niños competitivos. Pero lo cierto es que su calidad de vida se verá comprometida, y lo mismo pasará con su tendencia a no juzgar cada experiencia que se vive según su utilidad.
Su modo de disfrutar de la infancia quedará eclipsado por unas aspiraciones impuestas por los padres y que, en realidad, solo se sostienen en lo que los adultos interpretan como "signo de una vida exitosa". No se dedican tanto a velar por el bienestar de sus hijos como a imponer sobre ellos una imagen de la persona ideal, ante la que se abrirán todas las puertas.

Miedo a fallar

Pero la presión y el hecho de empujar a los niños hacia lo que se entiende como éxito es solo una parte de la historia. La otra es el rechazo a lo que parece no servir para nada, lo que no aporta un beneficio claro, independientemente de si es disfrutable o no. Invertir tiempo en ser niños parece ser valorado solo como tiempo para descansar, relajarse y coger fuerzas para volver a lo que en realidad importa: la preparación para entrar con buen pie en el mundo competitivo, el mercado de personas.
Del mismo modo, no ser el mejor en algo es percibido como un fracaso que debería ser escondido dedicando tiempo y esfuerzos a otras cosas en las que se destaque más, en el mejor de los casos, o culpando al niño o niña en cuestión de "no querer ganar". Las consecuencias de esto son claramente negativas: se menosprecia la actividad como meta en sí misma y solo se valora el resultado en comparación a los demás.
Mostrar "debilidad" en deportes o en rendimiento escolar es considerado motivo de vergüenza, porque se interpreta como un síntoma de los posibles fracasos que se podrían experimentar en la adultez. Esto hace que la autoestima se resienta, que se disparen los niveles de estrés, y que el niño o niña se sienta responsable por no llegar a unos objetivos que otras personas le han fijado.

Conquistando la infancia de nuevo

Hasta las personas adultas pueden ser capaces de rescatar para sí mismas muchos valores y hábitos propios de la infancia, así que los niños y niñas lo tienen aún más fácil para disfrutar de ella. Para contribuir a que esto sea posible, los padres y cuidadores solo han de adoptar otra actitud y abrazar un tipo de prioridades que no tengan la competitividad como referente. Este proceso pasa por admitir que, aunque los adultos parezcamos más preparados que nadie a la hora de vivir la vida, los niños son los verdaderos especialistas en su manera de experimentar la niñez. Valga la redundancia.


Arturo Torres

sábado, 22 de abril de 2017

RESULTADOS ENCUESTA SOBRE LOS TELÉFONOS MÓVILES















De los 36 votantes que han participado en la encuesta llevada a cabo durante la semana del 10 al 15 de Abril , hemos obtenido los siguientes resultados:

Sí, porque se fomenta el uso de las nuevas tecnologías: 6 votos (16%)
Sí, pero para uso exclusivamente académico: 10 votos (27%)
No, porque entorpece el proceso de enseñanza-aprendizaje: 17 (47%)
No, porque favorece desigualdades en el alumnado: 4 (11%)



Hoy en día, en algunos casos, el uso excesivo de las nuevas tecnologías (en este caso de los teléfonos móviles), es una de las causas de fracaso escolar en los más jóvenes. Esta puede ser una de las causas por las que hemos obtenido más votos en la tercera respuesta.

Por el contrario, hay quienes opinan que su uso puede llegar a potenciar un mejor desarrollo en los estudiantes siempre y cuando se utilice a nivel académico y con cierto control, razón por la cual la segunda respuesta ha sido bastante votada.


jueves, 20 de abril de 2017

El título de la ESO se podrá obtener sin aprobar la etapa y con dos asignaturas suspensas



Casi cuatro años han pasado de los aplausos que avalaban la aprobación de la LOMCE. Sucedió el 28 de noviembre de 2013. Ahora, sin embargo, se ha empezado a dar marcha atrás a esta ley. La gran mutilación de la Ley Wert llegó en diciembre con la supresión de las polémicas reválidas para acceder a Secundaria y Bachillerato.


A partir de aquí ha habido que improvisar. Ya no es necesario tenerlo todo aprobado para pasar a Bachillerato. Se podrá pasar con dos suspensos y la nota media podrá ser inferior a cinco. Al finalizar la ESO los alumnos no se examinarán de siete asignaturas, sino de cuatro. La prueba solo será diagnóstica; en ningún caso certificativa.
"Lo que tienen que valorar los docentes es si esos objetivos de etapa se han conseguido y si esas competencias básicas se han adquirido", señala José Luis Pazos, presidente de la CEAPA. También se relaja la prueba final de Primaria. Puede sustituirse por un informe de los profesores.
Por lo tanto, ya no es necesario que las pruebas las supervisen profesores ajenos al centro. Entre otras cosas, porque las pruebas ya no son censales para todos los alumnos, sino muestrales. Cada autonomía puede diseñar la suya. "Tiene que existir una prueba externa que sirva para evaluar al propio sistema y homologar el nivel de los alumnos de toda España", considera Mario Gutiérrez, presidente de Educación del sindicato CSI-F.
El contenido para acceder a la Universidad también ha cambiado. Los alumnos solo se examinarán de las troncales de 2º de Bachillerato. Este panorama es provisional hasta que se llegue a un pacto de Estado por la educación. Si no se alcanza, la Ley Wert volverá en su esplendor.

domingo, 2 de abril de 2017

KiVa, el programa finlandés contra el acoso escolar, llega a España

"El proyecto finlandés KiVa se traducirá al castellano para que pueda implantarse a nivel nacional."



"Aproximadamente, uno de cada 10 alumnos de todo el mundo sufre acoso escolar", asegura Tiina Makela, doctora en Ciencias de la Educación. Con la intención de erradicar esta situación, se puso en marcha en 2007, en la Universidad finlandesa de Turku, el programa contra el acoso escolar KiVa, reduciendo el primer año, en más de la mitad los casos de bullying.

Su éxito se extendió hasta llegar al 90% de las escuelas de Finlandia y se exportó a otros países como Reino Unido, Holanda, Alemania, Suecia y Bélgica. Ahora, la Universidad de Finlandia y Macmillan Education traen a España KiVa para que los centros educativos de nuestro país puedan comenzar a implantarlo.

Bien es cierto que no es la primera vez que KiVa, está en España. Euskadi y Navarra y algunos centros educativos finlandeses, ya cuentan con el programa pero de manera individualizada. La intención actual es que el propio proyecto llegue a todo el país mediante su traducción al castellano, tal y como se ha indicado en el acuerdo que ha tenido lugar en la Embajada de Finlandia.

Pasi Kaskinen, vicepresidente ejecutivo de la Universidad de Finlandia, asegura que "KiVa tiene los mejores resultados en la lucha contra el acoso escolar aunque no sea perfecto". Por ello, relata que su intención es la de ser capaz de llegar al mayor número de centros educativos y que "podamos ver resultados positivos en un futuro no muy lejano y la única manera de hacerlo es trabajar de manera constante y con un proyecto de largo recorrido como KiVa".

Los retos en nuestro país

Para la implantación del proyecto en España, la directora general de Macmillan, Marta Martínez, señala que la idea es incluir en los colegios e institutos equipos especializados con el que los propios docentes puedan trabajar y aprender. De esta manera y con la ayuda de los expertos, hacer de los centros unas "escuelas amables donde no hay lugar para el bullying". Por su parte, Martínez asegura que todavía no se han puesto en contacto con las distintas delegaciones para poder estudiar una vía de implantación aunque ya hay algunas que "muestran interés".

Traer un proyecto como KiVa a España tiene una serie de dificultades que no presentan otro tipo de países como puede ser Finlandia. "Allí contamos con una cultura colaborativa y el tema de la educación es primodial. No hay lugar para las peleas a la hora de la toma de decisiones, sino que se opta por colaborar", afirma Tiina Makela, doctora en Ciencias de la Educación de la Universidad de Jyväskylä de Finlandia. Espera que el desacuerdo en materia educativa que existe en España no suponga un problema ya que "el acoso escolar es una traba que no mide números, sino vidas".

Otro factor clave es la financiación del proyecto, que depende del tamaño de las escuelas a las que va destinado. A pesar de los buenos resultados de KiVa, el Ministerio de Educación finlandés, el principal impulsor del programa, dejó de financiarlo en 2011. Según Makela, esto se debe a que los propios centros educativos de este país nórdico ya cuentan con la formación necesaria para desarrollar el programa. A día de hoy, el 40% de las escuelas finlandesas están inscritas a KiVa y las demás "han optado por pagar para comprar las actualizaciones de las herramientas cuando están disponibles".

Cómo funciona KiVa

En la actualidad, el programa está presente en 234 escuelas y se benefician de él más de 30.000 alumnos de entre siete y 15 años. La principal idea, según Makela, es la de que los menores pasen de pensar "yo no he hecho nada" a "qué podría hacer". Asegura que todo el mundo es responsable del acoso escolar, tanto el agresor, como el entorno del mismo, "que puede apoyarle o actuar de una forma pasiva".

Para ello, KiVa se divide en tres fases. Una primera y más general que es la de prevención, donde se conciencia a los alumnos de qué es el bullying y cuáles son sus consecuencias. Una segunda parte, donde los profesionales y docentes intervienen mediante entrevistas y determinadas herramientas y una última de seguimiento de la situación en el centro y los cambios que se van produciendo.


jueves, 30 de marzo de 2017

La difícil relación entre padres y profesores

La cooperación entre ambos incrementa la autoestima de los niños y mejora sus calificaciones. 


En el tema de la comunicación entre padres y profesores todos los investigadores se ponen de acuerdo: la cooperación es fundamental. Se ha demostrado que la colaboración entre ambos sirve como trampolín para impulsar la vida académica de los hijos. En Educación Infantil favorece la alfabetización y el nivel de vocabulario. En Primaria mejora el rendimiento en materias como matemáticas o lengua. En Secundaria aumenta la motivación. Estar en un ambiente donde padres y profes van al unísono incrementa la autoestima, mejora las notas y disminuye problemas como el acoso. Existe tal unanimidad sobre los beneficios de la cooperación escuela/familia que es un derecho y un deber recogido en la Constitución Española.

Relación a dos velocidades

Hasta aquí la teoría, pero ¿qué sucede en la práctica? En la comunicación de los padres con los docentes existen dos velocidades. Algunos tienen una buena relación con la escuela de sus hijos, por lo que establecen a menudo un contacto cordial con los profesores y participan en las actividades. El resto se implica muy poco. Esta ha sido mi propia experiencia como representante de padres de alumnos durante años: ante cualquier convocatoria, la mitad de los padres de la clase participaba y de la otra mitad... no sabíamos nunca nada. Los estudios hablan de padres inseguros para tratar con los profesores porque tienen menos formación o conocimientos pedagógicos. Otros padres devalúan el trabajo del docente y lo consideran una pérdida de tiempo. Los hay que están muy ocupados y otros, directamente, pasan.Por lo que se refiere a la comunicación que establecen los profesores con los padres, de nuevo aparecen las dos velocidades. Existen profesores vocacionales y empáticos que se preocupan por la educación de nuestros hijos y con los que da gusto hablar. Son profesores como los de antaño, que eran una autoridad incluso en la propia familia o, al contrario, a la vanguardia en su profesión y siempre buscando nuevas formas de llegar a los alumnos. Los profesores a segunda velocidad no valoran la carga emocional que sus palabras tienen para los padres, menos aún con la extendida tendencia a patologizar conductas normales: si te descuidas entras a la reunión con un hijo que vaguea y sales con un trastorno por déficit de atención y un nudo en la garganta. En este grupo están los profesores en su rol de expertos que casi te riñen cuando vas a verlos y quitan autoridad a los propios padres, a los que consideran una interferencia en su trabajo. Son los docentes que se explayan a gusto con el problema, pero nunca dan soluciones para resolverlos. Al otro lado, están los pasotas, cansados o faltos de vocación a los que hablar con los padres les supone una pérdida de la energía. O los inseguros que sudan tinta con escuchar la palabra "padres".

La versión del profesor

La cercanía y la sinceridad entre padres y docentes es el objetivo final porque favorece un clima de confianza, pero sin caer en el colegueo con los padres. Se puede ser cordial manteniendo cada uno su lugar. Ahora el docente tiene mayor presión social. "Todo lo que hacemos es cuestionado y siempre lo hacemos mal para alguien. Muchos se van quemando, otros hacen la carrera porque es fácil y trabajan en escuelas como los que trabajan haciendo tornillos. Sin amor por los niños y sin ganas de buscar soluciones, se encuentra siempre un resquicio para quejarse de lo dura que es la profesión. Los padres son los últimos responsables de la educación de sus hijos y los profes nos hemos preparado para optimizar este proceso. Tenemos un objetivo común, que es la educación de su hijo". Padres y profesores estamos destinados a entendernos desde el respeto y la cercanía porque el éxito escolar es tarea de todos.

Comunicarse mejor


¿Qué significa una relación de cercanía?

Participar en las tutorías y en las reuniones. Intentar conocer a los profesores desde principios de curso, implicarse en alguna de las actividades organizadas por el colegio, hacer seguimiento de las tareas de los hijos y leer las notas que los profes dejan en la agenda. Conviene señalar cualquier cambio en la dinámica familiar como separaciones, fallecimientos o pérdidas de trabajo.

¿Cuándo no existe colaboración?

Si los padres no respetan las opiniones y la figura del docente, sobre todo, delante de los hijos. Tampoco si los profesores señalan problemas sin dar soluciones, si tienen una conducta de falta de interés ante su tarea o si quitan la autoridad a los padres.

¿Tratamiento de tú o de usted?

Hace unos años sacaron una ley de protección al docente que convertía al profesor en una figura de autoridad pública, y en algunos centros se implantó el don y el trato de usted como medida para generar disciplina. El miedo o la distancia emocional y verbal son de otra época. No importa el usted o el tú si la disciplina nace del respeto y del cariño.

¿Cuándo decidir hablar con el director?

Todos en una escuela tienen su lugar y hay asuntos que deben ser tratados con dirección, pero conviene ir dando los pasos necesarios. El que mejor conoce el aula y a los alumnos es el profesor. Otra cosa es que reiteradamente el docente no atienda las demandas de las familias, en cuyo caso, hay que alertar de la situación a la autoridad inmediata para investigar qué sucede.

¿Su hijo dice que el profe le tiene manía?

Todo puede pasar, así que lo mejor es indagar a ver si es cierto eso que nos dice nuestro hijo, pero nunca hacerlo delante de él, ni restarle autoridad al profesor, porque lo único que hacemos es crear a los niños un conflicto interior. Mejor preguntar qué ha sucedido y consultar también al docente.





viernes, 24 de marzo de 2017

Salvemos la educación


Fracaso escolar, jóvenes que dedican años y años a su formación y que, a pesar de contar con uno o más títulos académicos, no consiguen encontrar trabajo, universitarios que terminan dedicándose a algo para lo que se han preparado pero que no les convence, ni les llena, ni les ilusiona, profesores que siguen las mismas técnicas de enseñanza desde hace años... Hemos evolucionado en muchos ámbitos: medicina, tecnología, comunicaciones, transporte, pero, ¿qué pasa con lo que debería considerarse la base del futuro de la Humanidad? ¿Qué ocurre con la educación?

Existe una corriente que aboga por una verdadera revolución en la educación, que defiende la idea de que, si seguimos con las mismas técnicas y metodologías de la escuela tradicional, el fracaso será la nota predominante en la carrera académica de millones de estudiantes.

¿En qué nos estamos equivocando? Hay varias cosas que estamos haciendo mal, pero la base de todo está en que “las escuelas matan la creatividad”. Eso dijo Sir Ken Robinson, uno de los más conocidos defensores del cambio en la educación, en una de sus más concurridas conferencias. La base de su discurso se centra en que, si analizamos los sistemas educativos que existen en la actualidad, veremos que la mayoría de ellos tienen unas características comunes: 
1. Las humanidades y las artes siempre se consideran materias menos importantes que las matemáticas o la lengua.
2. Se penaliza el error y el fracaso.
3. Se potencia la idea de la habilidad académica frente al verdadero talento de cada alumno. 
Lo grave de esto es que mucha gente que es realmente brillante y creativa termina plenamente convencida de que no lo es.

La imaginación, la creatividad y la falta de miedo a equivocarse es algo que los niños desarrollan de manera natural. Con el tiempo, y no sin la ayuda del sistema educativo, vamos perdiendo esa valentía, esa confianza en nuestra capacidad de imaginar y de crear. Nos inflamos a títulos, que es lo que nos da seguridad, y lo que, sin embargo, no nos garantiza el éxito. Porque, como advierte Sir Ken Robinson, quien antes tenía un título, tenía un trabajo, pero ahora no, y esto se debe, entre otras cosas, a la explosión demográfica y la extensión de la alfabetización.


No podemos seguir anclados en los mismos sistemas educativos mientras el mundo cambia a una velocidad vertiginosa. Hay iniciativas, como Proyecta, de la Fundación Amancio Ortega y la Fundación Santiago Rey Fernández-Latorre, que fomentan la innovación en la educación y promueven el desarrollo de técnicas creativas por parte del profesorado.

A través de Escuela 21, el educador e investigador Alfredo Hernando muestra las escuelas y sistemas educativos más innovadores que ha descubierto en sus viajes alrededor del mundo y propone métodos creativos con los que facilitar y mejorar los sistemas de enseñanza.

La Fundación Ashoka, a través de su reconocimiento a las Escuelas Changemaker, presenta una lista con los centros educativos que motivan aspectos como la creatividad, la empatía, el trabajo en equipo y la resolución de problemas. Porque la educación del futuro debe potenciar las habilidades y talentos de cada alumno.

En España contamos con casos reales de profesores o centros de enseñanza donde se hace una apuesta clara por la innovación en la educación. Escuela 21, por ejemplo, destaca el papel que están desempeñando colegios como el Centro de Formación Padre Piquer de Madrid, el colegio Montserrat de Barcelona, el colegio Santa María la Blanca de Madrid y el centro público Mare de Déu de Montserrat, en Tarrasa (Barcelona).
Lo mejor es que el cambio que han conseguido estas escuelas no ha requerido de una mayor inversión económica. Conseguir que el aspecto del aula sea diferente y que promueva la creatividad, lograr que los alumnos participen más y resuelvan problemas en equipo, fomentar la idea de que las diferentes disciplinas que se imparten deben interactuar entre sí (explicar matemáticas a través del arte, por ejemplo), potenciar las asignaturas como la literatura, la música o la danza sin relegarlas frente a la física, las matemáticas o la lengua... y que todo este proceso de innovación se haga con la implicación de los alumnos.

El problema es que muchas veces el freno para el cambio está en las rígidas normativas por las que se rige cada centro (o incluso el sistema educativo al completo), que no permite la libre iniciativa de los profesores y les exige enseñar con un etilo uniforme. María Acaso, profesora de la Universidad Complutense de Madrid, es un claro ejemplo de cómo la iniciativa individual de un docente puede hacer mucho por la mejora en la enseñanza. A través de su libro “Reduvolution” (Paidós Contextos, 2013) insta a los profesores a cambiar los métodos tradicionales a través de cinco pautas fundamentales: Aceptar que lo que enseñamos no es lo que los estudiantes aprenden, cambiar las dinámicas de poder, habitar el aula, pasar del simulacro a la experiencia y dejar de evaluar para pasar a investigar. Pequeños grandes pasos que ya demuestran que una educación diferente es posible.

Aurora Yáñez




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